- A mi vieja. A mi viejo.
- A aquél que no veo hace 13 años y sin embargo sigue siendo uno de mis mejores amigos.
- A mi hermano.
- A pocho, abuelazo.
- A los pibes de siempre.
- A los pibes de hace tanto.
- A las seños Betty, Mecha y Gabriela.
- A la que me dijo pelotudo cuando tenía 14 años, y tenía razón.
- A la que me dirá pelotudo cuando tenga 50, que también tendrá razón, seguramente.
- Al borracho de aquel bar que me contó los secretos del universo.
- Al profesor que se cagó en el programa para vernos reír aquella vez.
- Al preceptor que me tapó tantas giladas, pero me cantó la posta cuando lo tuvo que hacer.
- Al pibe ese que vi que no tenia para morfar y le dio un cacho de pan a un perro.
- Al que allá hace mucho tiempo me afanó, y me dejó la guita para el colectivo y los documentos.
- A quien compartió conmigo demasiadas cosas, y se desvanecieron y desgastaron.
- A la que no compartió las suficientes.
- A las que lamentablemente me echaron flit; a las que por suerte me echaron flit; a las que recibieron de frente el flit echado.
- Al loco de voz finita quien en su café con leche descubrió la entrada a otro mundo.
- A los autores de los lugares que frecuento.
- Al gigante que destila sabiduría de la que sirve.
- A mi biblioteca breve pero queridísima.
- A doña Carmencita y su gomera.
- A unos pocos colegas.
- A los que alguna vez fueron mis alumnos.
- A quienes no dijeron ni gracias cuando hice milagros para salvarles las papas.
- A los que sé que por mí se juegan la vida, y saben que me la juego por ellos.
- Al nene aquél de Brasil que le enseñó al tipo del restaurante lo que es compartir lo que se tiene aunque sea poco.
- A quienes me ven rajar y les importa.
- A quienes me verán llegar y lo notarán.
- A quienes ponen fe y ganas en una iniciativa formidable aunque tengan todo en contra.
- A las banderas de las cagadas que uno se ha mandado.
- A las nostalgias del futuro, confluencias de caminos que se buscan hace vidas.
- Al tipo ese con quien tuve un gesto que no me costó nada, y que me buscó durante un año sólo por la decencia de decirme gracias.
- Al choripán al lado del río, pese a lo que pese.
- A quien compartió conmigo tanto tiempo valioso, y lo sigue haciendo, y entre ensaladas de grafemas y malabares del alma me dió y me da algo tan invaluable como ella misma.
- Al que el mismo dia en que lo conocí me dijo "si vas vos, yo voy", y me acompañó en un viaje larguísimo a pata por lugares inhóspitos, cuando los demás se arrepintieron y se volvieron.
- A los que se juegan por lo que aman y disfrutan.
- Al bola, maestro del robo, el engaño, y el cariño incondicional.
- Al mate con charla en la plaza aquella de Quilmes y frío.
- A los chicos de Ezeiza, a los de Lanús, a los de tantos lugares dispersos.
- A esos que fueron tan soberbios que no se bancaron salir segundos ante un pendejo.
- Al que frenó de golpe y le chocaron el auto, y lo primero que hizo al bajar fue ver si el perro había zafado de la atropellada.
- Al botellero que me dio charla en un viaje de dos cuadras en el carro, cuando me desperté sin saber donde estaba.
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