Por eso, y en vísperas de la segunda Cumbre de Quentaqui, arengo a los compañeros militantes a que se entreguen de alma, corazón y vida, y nada más, al Perón Chatito, el verdadero Perón. Debe ser de alma, para conquistarle, de corazón Ramón, para quererle, y de vida para vivirla junto a él.
He dicho.

