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jueves, 23 de agosto de 2007

Un verdadero genio

No puedo describir lo que me rio con este tipo.
Estoy exprimiendo el DVD con sus genialidades, como se le extraña.


viernes, 20 de abril de 2007

Memento

Como ando de perillas gracias a la ingesta de una picadita fetén junto a mi hermano con la consecuente bajada de algunos de los birrines que quedaron, me dieron ganas de cumplir deseos.
Shá le postié las fotos de The Toxicat para Bater, ahora es el turno de Marianus. Hoy me sumo a su meme. Gonzalito, poné la cinta.

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Hace 10 años trabajaba como loco, no tenía tiempo para nada. Empecé a comprar los tomos de una colección de Borges que no tenía tiempo de leer.

Facultad-trabajo-facultad-cama-facultad otra vez.

Cambié de laburo. Escribí un poema que creí el mejor y que cada vez que lo leo me decepciona un poco más. Escribí también mi primer (y única) pieza para teatro sobre la idea de ese mismo poema, y esa no me decepciona. Escribí muchas, muchísimas cosas más, y destruí la mayoría. Me kafkié hasta el cansancio. Dostoievski, Tolstoi, Verne, Bocaccio, el inmortal Dante otra vez (ahora en prosa, lamentablemente).

Consumí millares de páginas de matemáticas en todos sus sabores y variedades (incluso aplicaciones en física clásica y cuántica), e hice volar las fuentes de 4 maquinas (léase computadoras) de la facultad al mismo tiempo, de puro forro nomás. Daba clases donde hoy da clases Draven, y no sé si en ese entonces le pegué una educada. Cometí errores ciclópeos que no vienen al caso, pero c'est la vie; además ayudé a mucha gente a lograr cosas impensables, así que jugamos la carta del karma y quedamos hechos.

Hace 5 años era 2002, un año de cambios gigantescos en mi vida, mi actitud y mi pensar.

Se acabó mi relación amorosa con una mujer con quien estuve casi 7 años (a dos meses de casarme, uf!). Me reservo los verdaderos motivos, pero valga la mención escueta de este episodio como aval de veracidad de este meme.

Un sábado me fui a laburar y me despedí de mi vieja, sin saber que sería para siempre. Al volver, recibimos una llamada de una de sus compañeras de laburo y rajamos hacia el hospital Evita de Lanús (era jefa de enfermeras). Dos días después falleció por culpa de un aneurisma (que heredó de mi abuelo "Pocho", el vidriero de Papini, y que seguramente mi hermano y/o yo también heredamos) a los 45 años y sin salir del puto coma. El cortejo pasó, como es costumbre, por la puerta del hospital. Inesperadamente una casi-multitud obligó al mismo a desviarse de su ruta y a detenerse en la playa interior del Evita, donde toda la casi-multitud se formó y aplaudió los restos de mi vieja y rindió honores que no se rinden todos los días y sirenas de ambulancias que sonaron durante largos minutos. Sentí, en medio del dolor inaudito, un orgullo que jamás he vuelto a sentir, y que espero que alguien alguna vez sienta por mí.
La mujer que me había dejado estuvo conmigo durante todo esto, sin preguntar nada, sin pedir nada: algo bueno debo haber hecho. Pagué el favor hace poco menos de dos meses.

Otra vez Borges, esta vez su traducción de los apócrifos. Otra vez La Comedia, esta vez en rima, traducción directa del italiano de un tal Bartolomé Mitre.

Tres meses después de enviudar mi viejo fue a visitar su Santiago del Estero natal y volvió con una vieja con quien se fue a vivir y que le terminaría afanando. La casa, que era grande para 4, quedó inmensa para dos.

Hace un año conocí a una mujer increíble. Brillante, hermosa, turra cuando se lo propone y deliciosa cuando quiere serlo. Pucha, me enamoré otra vez; no creí que fuese posible, pero se va la segunda.
Me enseñó muchísimo, y siempre le agradeceré por ello. No le entendí algunas cosas, como ella no habrá entendido algunas de las mías; pero ella sabe que en el momento que me necesite allí estaré en calidad de soporte técnico, anímico o lo que sea.

Escribo poco de lo que me gusta y demasiado de lo que me encargan, pero dinero es dinero. La mayoría de lo que escribo está pululando por los blogs amigos.
Mi jefe de ese entonces carecía de pelo y de capacidad de adaptarse a mi rarez y a mis hábitos eficientes pero muy poco ortodoxos de laburo. Menos mal que es un amigo, que si no.

Decidí hace poco que entre clientes y jefes me quedo con los clientes, y empiezo a laburar solo. Esto me trae más trabajo, y más interesante. Tengo mucho más tiempo y lo organizo mejor (se nota, mirá a la hora que posteo). Sigo escribiendo, traduciendo y programando por encargo, las maravillas de la tecnología.

Ayer visité clientes y, como siempre, les consumí el café. Fui a cobrar el giro, pago por una traduccion, esta vez. Ayer pensé otra vez en ella, pero no sé de qué manera la pensé, aún no me es muy claro. Creo, igual, que ando un poco lejos todavía de olvidarla. Otra vez, c'est la vie.
Ayer putié cuando por quinta vez me salieron mal los kanas, aprendiendo japonés con Draven. Ayer me llamó mi mejor amigo Alejandro "el murguero", nos juntamos mañana a dar muerte a unos manjares. Me toca cocinar a mí, otra vez.
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Lord Marianus, que conste que para honrar (tardíamente) el meme que me revoleó he sido verídico y sincero. Lo aprecio mucho por eso. Igual, este no es blog para este poste, así que no se acostumbre a revolearme bártulos.

UAP para todos, después posteo un par de chistosas cosillas y se olvidan de mis mugres, che.


Pablo

sábado, 14 de abril de 2007

Ahhhh, shegó!

Wenax.

Hoy es el día, señoras y señoretes. Hoy agarro ese dos y ese nueve y los cambio por un cero y un tres. Se me hace que me van a cobrar intereses, pero bué.

Niños prepúberes, no creo postear hasta el lunes pues hoy doy un paso adelante y cambio de década, entrando posiblemente en la última (mi contrato de inmortalidad con Longevity Inc. vence a los 40, o cuando venga AC/DC, lo que suceda primero, y si no renuevo, bueh).

Para que no me extrañen (cosa imposible, dada mi adorabilidat intrínseca), traten de aguantarse el tiempo en que estaré convalesciente por causa del soberano pedo multicolor que me espera esta noche mirando este bello video de un enano contando chistes (malísimos, por cierto, pero me mata cuando chifla, y cuando hace su aparición la enana que parece un trava).





Viva Perón, Viva la Patria, muchachos.

Atte;
Jocho

jueves, 15 de marzo de 2007

Conociendo al Gordo - parte... ehh... bueh, la que viene.

Hooooolap.

Releyéndome a mi mismo me encontré con viejos postes y una promesa de una nueva entrega de la saga "Conociendo al Gordo", tan pedida por las señoras fanáticas de Sandro de América Vespucio, donde cuento lo más destacable de mi entorno.

En esta ocasión, un personaje, dos anécdotas laborales y un descuido...

A) Personaje - "Antonito": Antonio es un tipo singular. Tiene 80 pirulos y está hecho un pibe. Vive de su jubilación (jugosa, por cierto), es radioaficionado y gusta de desarmar todo aparato electrónico que llega a sus manos. Piloto licenciado, trabaja esporádicamente en la construcción de su segundo avión, biplaza esta vez, lamentándose siempre de haber vendido el primero y de que el tipo que lo compró haya ganado nosequé premio en nosequé concurso, organizado por Fuerza Aérea hace seguramente milenios.

Pero esto no es lo más destacable de Antonio, sino que a su jovial edad se está matraqueando a una niña de 25 años. Peor todavía: la minarda está para partirla en veintitrés, de lejos y con envión.

Sale Tony por las mañanas en su Polo a rastrear con sus dispositivos caseros el lugar desde donde transmite el perejil que le interfiere la repetidora que montó para sus amiguillos radioaficionados, da unas vueltas, se va a Brandsen sólo para comprarse unos salamines, y ya volviendo saca su celular y arregla la cosa. Para 5 minutos en la puerta de la facultad, sube la señorita en cuestión, visitan el hotel de costumbre, el turro le hace pagar a ella (y hasta llenarle el tanque de gasoil), y luego ella vuelve a los brazos del novio (yo lo vi de lejos, es casi tan lindo como si anduviera en patineta), y tony vuelve a su casa donde su señora le preparó unas ricas pizzas. Salú, Antonito! Dios te conserve la salú y la matraca!

B) Anécdota laboral 1: Hace unos años trabajé dando clases (robando, bah) de informática en cierto instituto de Ezeiza. Ese trabajo me trajo grandes satisfacciones, puesto que allí conocí y eduqué a chancletazos al señor Eric Draven y señora en las sagradas artes de hacer doble click. Además, conocí muchos personajes bizarrísimos que me hicieron reir mucho, y a cierta señorita.

Cabe destacar que el aula principal estaba en realidad dividida en dos: aula de clase teórica (pupitres y pizarrita) y aula de clase práctica (computadoras, claro, o que imaginó, señora?), ambas separadas por una pequeña pared/mampara que hacía imposible todo contacto visual entre las aulas.
Cierto día, cuando me encontraba dando "clase teórica" a esa chica que mencioné más arriba (no, la señora de Draven no, la otra), un alumno que estaba dale que te dale a la computadora fué asaltado por una duda y no tuvo mejor idea que abrir la puerta del aula donde yo estaba, sin golpear, por supuesto. El muchacho miró la cara de sorpresa y espanto nuestra, y me dijo: "Ahhh bueeee.... No, dejá... le pregunto a otro. Vos seguí, dale.", y me guiñó el ojo.
Así no se puede ser objetivo al calificar al alumnado.

C) Descuido: Una noche, 1:30 a.m. aproximadamente, salgo de la casa de un amigo en lanús, luego de un opíparo asado bien regado, como Manolo manda. Tras mucho esperar transporte colectívico que me acercara a mi rancho montegrandino, me fui volviendo menos exquisito y más mareado, por lo que decidí que si no aparecía el colectivo que me dejeba a 6 cuadritas de mi casa me tomaba cualquiera. Vino el 51 (expreso cañuelas, era) y me subí. Cual morsa luego de la suculenta ingesta de dos o tres cormoranes, me dormí pesadamente. Al despertar sobresaltado y sin entender dónde joraca estaba, pregunté al bondiman cuánto faltaba para la plaza de monte grande. "Uhhhhhh (énfasis), ya la pasamo como hace una hora, la pasamo!"

Sin entender por qué, me bajé y empecé a caminar guiado sólo por el instinto de supervivencia y mi nivel de alcohol en sangre. En resumen, el pueblo de Máximo Paz (!!) es muy lindo, pero a las casi 4 de la mañana, en invierno y con cinco centavos en el bolsillo es como que no se aprecia bien.

Fué la primera y hasta ahora única vez que viajé en un carro de botellero que, solidarizado quizá por compartir la misma cantidad de alcohol en la sangre que yo, me tiró 3 o cuatro cuadras hasta la parada del colectivo que volvía a mis pagos (al otro día me di cuenta con mucha gracia de que me había subido de copiloto de un botella que circulaba a esas horas).
El mismo chofer que me había llevado en el hermoso tour me dijo :"pasá, pibe, pasá, pero no te duermas". Lamentable.

D) Anécdota laboral 2: En el instituto precitado, donde ahora laburan varios discípulos míos, tenían la costumbre de tomar trabajos de impresión, de esos trabajitos que se cobran dos pesos y que consisten en pasar en Word un currículum.
Una semana en que venía yo con los testículos inflamados, me fue encomendado pasar uno de estos trabajitos para una señora. A regañadientes, pensando en que había mil cosas más útiles para hacer que listar prolijamente los antecedentes de una sexagenaria señora, lo pasé.
Ya terminado, digo desde la silla de la oficinita en la que me encontraba: "Señora!".
Nadie respondió. Nuevamente, pero con más volumen: "Señora!". Nada.
Entonces agarré, levanté la voz de una manera poco habitual en mí y, convencido de la ausencia de la dama, me dirigí a mi jefe/compañero de laburo: "Che, Marcelo! La vieja esa de mierda que quería el currículum, se fué?"
Al término de la infame pregunta, veo salir desde detrás de una pared un brazo, y escucho una voz de vieja diciendo "Acá estoy. Soy yo. Cuánto es?". Pasó mucho tiempo hasta que me dejé de reir.

Y nada, eso. Ahora saben más, loco. Pucha, que soy un libro abierto.
Ahora me retiro porque me fuí al carajo, al Bucay que me afane este post seguro le dan el premio La Nación de novela.
Y después se lo sacan, claro.


Atte;
El Gordo.