Es una historia como tantas, de alguien común que se abrió paso por los vericuetos mas jodidos de la vida, y logró triunfar; es la historia de lucha y vida de Benjamín "Pappito" Lucero, precursor de la cultura heavy metal de Chivilcoy.
Benjamín nació en el seno de una familia trabajadora, su padre era plomero-gasista en Chivilcoy, y su madre era modista y lavaba ropa para afuera.
Apenas nacido, se supo al instante que Benjamín era distinto a los demás: su mirada salvaje, su porte libre, su candidez sin límites, su enanismo.
Fue el mayor de cuatro hermanos, pese a lo cual siempre se conservó el mas chico, mitad por su humildad que le impedía mostrarse más que sus hermanos, mitad por su genética fallida que le impedía superarlos en estatura.
Se destacó desde niño por sus finos modales y su excelente presencia, que le valió más de un premio de esos de plástico que tienen un tipito parado arriba. También se destacó negativamente por su ingenio: no era mas brillante que un pedazo de centro tripero.
A los 8 años, víctima de una epidemia de cagadera que afectó a todo Chivilcoy, cayó enfermo con pronóstico reservado. Dos años más tarde el pronóstico resultó visitante, con lo que se recuperó de su convalescencia y salió a buscar su primer trabajo a la edad de 14 (como todos saben, un año de humano son tres de enano, y siete de perro).
Consiguió trabajo en una mina de machimbre, encargado de chequear que las cuevas fueran seguras para los trabajadores. Un incidental derrumbe lo dejó semanas inconsciente, tras lo cual ya nunca fue el mismo.
Ahora puteador, grosero e irrespetuoso, pero increiblemente inteligente, se encontró nuevamente sin trabajo y en la zanja de la vida.
Fue allá por 1985 que, comprando un choripán en las afueras de la cancha de Atlanta, se topó con la ingle mas negra que había visto en su vida. Al levantar la mirada, descubrió y reconoció inmediatamente a una figura: Norberto "Pappo" Napolitano. El Carpo lo miró desde las alturas y le dijo: "Petiso, ya que andás por ahí subime la bragueta". Y Benjamín así lo hizo.
Pappo entonces le concedió tres deseos: una renoleta bien pistera, con sidecar para llevar a su perro "cachilo"; un charango de cromo firmado por Bill Bixby; y el Poder del Heavy Metal.
Así, sus compañeros de escuela que otrora lo llamaran "le petit caballasca", lo empezaron a llamar "Pappito".
Benjamín "Pappito" Lucero fundó la escuelita "Metalero hasta los güevos", de la cual egresaron grandes del género, como James Hetfield, Nelson Castro y el Jevi Rejodido.
Contento con su obra, pasó los últimos días de su vida yendo a los recitales que se organizaban en su comuna natal, llegando a presentarse en más de uno con alguna de sus bandas.
A lo largo de su vida, integró: "La Metafórica Manzana del Metal Alucinógeno", en la que tocaba la flauta traversa; "Gente Acosada Rabiosamente Canta Hasta Amanecer (G.A.R.C.H.A.)", de la que era primera voz y bongó; y "Cotonete Polifacético", su último proyecto de metal-fusión donde tocaba contrabajísimo y peineta azucarada. Algunos también le atribuyen la ejecución de la Quena en la versión de "Güelcam tude yánguel" que hicieran Pedro y Pablo, picapiedra y marmol, respectivamente.
Su logro mas grande fue organizar el megarrecital "Fainalinda Rock", conocido como "Enanostock", que marcó un punto de inflexión en la historia de Chivilcoy, y sentó las bases para la duodécima venida de los rolinstón y de Ton yón. En este mismo evento presentó al mundo su mas grande hit: "Jugo de tomate cherry".
Benjamín "Pappito" Lucero se fué a comprar bayonesa un domingo de Setiembre de 1998, y ya nunca mas volvió. Hoy, su legado vive en los corazones de todos los fans metaleros de Chivilcoy, y sus obras integran la antología de música pulenta de la revista Caras. Su viejo charango de cromo punzó y la mitad posterior de su perro "cachilo", ya seca y quebradiza, se conservan en el Museo de Muñón, en Florencia, Raggi, Italia.
Vaya, pues, para "Pappito" Lucero, este homenaje.








