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martes, 14 de octubre de 2008

Mandame fruta (y flor, y perro)

Lluvia, primavera, felicidad y un inexplicable deseo de mostrarle a todo mundo lo malo que soy sacando fotos de cosas verdes (artista invitado: Signore Doggini).


Jazmín: el paraguayo tricolor


Níspero cachuzo


La vacía Morera Blanca, y su dama la enredadera (que secretamente está enamorada del muro)


La repletísima Morera Negra a una semanita de colorearse


Flores de manzano (no confundir con ex-intendente de Capitalia)


Maaandariiinas campeeestreeees.... peeerfumadas de azahaaar.... turirurú


Higo turco


Mi parra


Mi perro


Listo. Hasta lueeego.

domingo, 17 de junio de 2007

Incredican

Sólo una cosicta:

Mirando por la ventana de la cocina, que da al fondo de casa, acabo de ver a Doggini arrancar una mandarina de la planta, pelarla y comersela. Y eso que morfa como un condenado.

Ese perro jamás dejará de sorprenderme.

viernes, 11 de mayo de 2007

Jumpin' Doggers

Un perro del rock (con musica de can-can[?])



domingo, 18 de marzo de 2007

Deporte extremo: "Piensing"

Jelout.

Andaba a la tardecita reflexionando, que es casi la única actividad de mi agenda que incluye "flexion" en su nombre, cuando en la radio a galena empezó a sonar el tema de la garcha de rolando, ese que dice "hey, cabrón! Viva Perón!", y como que se me desordenaron las ideas.

Terminé pensando en que se vienen las elecciones, en capital Heller va de la mano con Filmus repartiendo caramelos de vinagre, Macri ahora se acuesta sobre los cartones que repudiaba, y el Hombre Téler anduvo averiguando a ver quién le saca los pelos del ojete y se los pone en la pelada, como a Ruckauf. También pensé que en provincia Manolín quiere renovar la bolsita de diálisis, Groppi sigue gastando 98.000 pesos en el servicio de barrenderos que, por supuesto, no hay en todo Esteban Echeverría, en The Killing mucha gente se arrepiente de no haber votado a pinky aquella vez, los puteríos extrañan a ruselóc, y muchas otras cosas.

Recordé que el viernes me saludó extrañado vía cajita (a la izquierda de su pantaya, señora, si, la verde esa) el mismísimo Américo Dupont, y pensé que a la final es el único candidato que vale la pena. Yo por lo pronto sigo teniendo domicilio en lanús pero en cuanto pueda me mejicaneo una cédula de residencia cañuelesca.

No sería mas mejor juntar plata y lanzarse uno mismo a la campaña? Eh? Ah, ah?

O hacer quizá una vaquita y postular al comandante Amperio. Ese sí que la sabe lunga y tiesa. Al menos shó lo voto.

Después terminó ese tema, Rajuk Doggervarksonn me chumbó como diciendo "dejá de pensar boludeces" y ya me fui olvidando.

Nada, que se yo. Que lindo post, no?

Atte;
El Gordo/Sochotengue/Pablete/Fufi

miércoles, 7 de marzo de 2007

Parte médico

Güenass

El GordenBlog quiere llevar tranquilidad a la población toda, informando que el artista canino de los mil nombres se ha recuperado de su crisis nerviosa y otra vez ostenta su cásica cara de perro pelotudo pero cándido.



(Fotos: Durante/después de la inundación)

Se hizo justicia.

Atte;
El Gordo.

jueves, 22 de febrero de 2007

Este es un perro peronista y afinado

-Jai, jaguar shu-

Una pequeña historia rial sobre las capacidades para asombrar de mi perro Doggie.

Ayer por la tarde mi hermano salió al patio a buscar no se qué. Escuchó, de repente, un zumbido como de abejorro que le sonó muy cercano. Luego de una breve inspección visual y al no encontrar el origen, decidió que debía haber sido una alucinación auditiva, seguramente producto de los raros hongos de pino que trajo de Saint Louis.

Intenta entonces proseguir con su propósito, pero lo detiene el mismo ruido, más fuerte esta vez. Mira, mira y vuelve a mirar, pero sólo está el perro allí, mirándolo con cara de bonachón.

(Foto: Doggie/Signore Doggini/Mr. Doggers/B.V. Doggerik/H. Doggenstein/Sir H. Doggensworth/Monsieur Doggiene/Don Doggo de la Vega/ etc.)

Mi hermano mira al perro y, por esas místicas razones que nos hacen intentar la comunicación verbal con un perro, le dice: "Qué te pasa, Mr. Doggers" (sí, mi perro tiene varios nombres).
El perro, lejos de contestar, seguía mirándolo con ojos vivarachos, como diciendo "guau, fiera". Y aquí viene el punto en que casi quedo hijo único: del perro, del mismísimo Hans Doggenstein que permanecía inmóvil sin dejar de mirar a Nahuel, salió un sonido de ultratumba y/o ultratundra, parecido al de un niño llorando o sollozando, un "uá, uá, uá, uaaaaaaaaá".


Mi hermano trataba de dar crédito a sus oídos y al mismo tiempo buscaba visualmente alguna fuente de aquel sonido que fuera un poco más lógica y explicable que el improbable llanto/canto del canino, Barón Von Doggerik (sí, también tiene un título de nobleza). Y otra vez: "uá, uá, uá, uá, uá, uaaaaaaaaaaaá".

A punto de desmayarse por lo imposible/bizarro de la situación, el futuro turista con quien tengo alelos en común retrocedió un paso. El Signore Doggini, extrañado, se recostó, lo miró una vez más, y llevó el hocico al piso.

Al abrir sus carnívoras fauces, Sir Herbert Doggensworth (también es caballero de una corte cánida) dejó salir una chicharra, aún viva. Si, una chicharra, de esas que anuncian la calor.

Y se fué, como si nada hubiese pasado, a tomar sol al fondo.

Puta, que buen perro que tengo.

Atte.

El Gordo.